
Oh padre, ese día, entre equilibrios suspendidos, junté flores mágicas de mi hermana y las revolví con hojas secas, mencioné en secretos de colores la luz, la sombra, el espacio, el grito. Ahora quién hará relojes de sol, quién corregirá acentos y sintaxis, quién hará cálculos de las formas inútiles que invento. Le hace falta tu ciencia a mi visión de artista. Adios padre, espero que tu amor por las plantas le de asiento a este enorme árbol de vida.
(Gyranthera caribensis o "Niño")
